por
VICTORIACELESTE
@ Martes, 19. Jun, 2007 - 03:32:44 pm
Fue una noche como tantas, de rumores y canción,
los sonidos a los lejos anunciaban las cuestiones
que de rosas ponderadas se engalanan las pasiones
y en sus ávidos encantos se nos pierde la razón...
Entonaban en sus liras los honores del asunto,
tras la luna vigilante de un día dieciséis,
a la dama de los cielos que veneran como Carmen,
en un julio venturoso que anunciaba lo que véis...
Nuestros pasos conmovidos por la lluvia que los vio
juguetearon en el nido que de amor se construyó,
en las charcas de aquel frío el deseo se formó
y una llama inocente muy adentro se encendió...
Sin embargo, tras el pacto de tus ojos y mi voz
un silencio casi etrusco cobijó cada rincón
y en la puerta de tu casa una ráfaga cruzó
atisbando los inciertos hechizados del amor...
Presagiando los pesares en el sueño apareció
aquel hielo de verdades que la mente no escuchó,
y zurcando por la noche que en tus ojos yo perdí
anunciaron tras el alba las querellas casi afín...
Bajo el marco de esa puerta la pasión se avalanzó,
y jugando con las vetas nuestro fuego proclamó
que los besos y caricias no se deben limitar
por cuestiones de premisas que detienen el amar...
Fueron días, fueron noches, tú escogías al azar
los colores de la fuente que ocultaban la verdad,
tus caricias sonrojadas deslizaban el calor
que en tus labios yo encontraba con la más dulce ilusión...
Despertaba añorando escuchar aquel latir,
la tibieza de tu alma que me hacía revivir,
y esperaba tras las doce el sonido de tu voz
escondida tras la puerta del recinto de razón...
Y una noche como tantas un te amo allí nació
no encontramos sus cimientos, sólo allí se estableció,
y un deseo muy constante de tenerte frente a mí
se me hizo infraganti y no supe qué decir...
Fue el destino, fue la suerte, una noche se murió
el instante de tu beso que en mi alma se forjó,
tras el miedo del desarme y el escarnio más pueril
maticé así la suerte y escapé de tu fortín...
Hubo noches de poemas y de lunas sin canción,
añoraba que volvieras a traerme tu emoción,
y en la santa separata de los días del Señor
me besaste así de nuevo y volvió la ensoñación...
Sin embargo, una sombra de un destino casi vil
presionó las circunstancias del momento más gentil,
y con llanto en el alma, más profundo que el dolor,
actuaría en un engaño para darte una traición...
Una daga, un filamento muy adentro se incrustó,
con tristezas de verdades que no supo cómo actuó,
sentimientos se inundaron de mentiras hechas hiel
y amargaron los deseos de sentirse en esa miel...
Tras el tiempo misterioso un deseo sí luchó
y buscando un sentido a la batalla insertó,
los honores de aquel alma que no supo sucumbir
soportando adversidades que creía haría morir...
Anidaron en su pecho más heridas y dolor
pero siempre esa rosa su perfume no perdió,
aguardaba la esperanza de algún día renacer
y sentir aquella alma que le haría florecer...
Fue la muerte, le ha besado, destrozó su corazón,
un camino fue violado sin pensar en la canción,
ni en las lunas de sus ojos que darían tanta paz
y que al verlos, a la vida devolvieron su antifaz...
Sus estrellas conversaron y le dieron un confín,
estallaron las mareas de recuerdos y pasión,
y buscando en ese mundo la esperanza de su amor,
se dispuso a encontrarlo y a cambiar su condición...
Más quebróse aquel cielo y calláse aquel alma
descubrió un vil engaño que ardería en su interior,
procuráse una lágrima descansando al desconsuelo
y lloráse como ánima que de exequias no entendió...
Y es desaire y es derrumbre y no queda nada más,
y que Dios nunca pregunte si es tristeza o es maldad,
yo levanto así mi rostro y dispongo a hacer honor
encontrando la victoria que arderá sin su pasión...
Hoy entonan las campanas que retumban por sentir
las exequias de un ensueño que sería un vivir,
y se entierran los deseos, los recuerdos y el amor,
encarnando a la vida y a este día que inició...
Más los meses ni la vida son capaces de olvidar
tus palabras tan queridas, tus miradas y tu azar,
y un rocío de bondades cae al fin al corazón,
con tu abrazo de verdades y tu tierna absolución...