El silencio de tus labios más infame que el dolor,
se me acerca y me pregunta, si te quiero aún o no,
yo no sé ya qué decirle, si es tristeza o es pasión,
anhelarte tantas noches y saber que terminó...

Si tan sólo respondieras las llamadas de un querer,
que te piensa y que te anhela y pretende comprender
que tu callas porque olvidas y te rindes sin pensar,
que en el tiempo en mi memoria yo te tuve que aguardar...

Y las noches me desvelan, pierdo el sueño y no sé,
cuánto tiempo se me gaste en poderlo entender,
y olvidar esas angustias que acepté por tu confín,
y que absorta y casi mustia yo callé para vivir...

Si pretendes rescatarme del naufragio de este amor,
hazlo pronto y no aguardes a esta espera de dolor,
porque el tiempo es infame y me trae pronto a mí,
los instantes insinuantes de algo bello que está aquí...

Más mi miedo y mi penumbra no me dejan casi actuar,
de pensar que me arrepienta por ya no poderte amar,
pues las noches fueron largas anhelando tu querer,
tus palabras, tus miradas, tus abrazos y tu piel...

Yo no juzgo tu abandono, pero entiendo que es así,
nunca amaste, ni confiaste y creíste mal de mí,
más ahora no me matas con tu dura decisión,
sino alargas esta espera y envenenas mi dolor...

Esta muerte se hace lenta y no pienso si será,
necesaria en esta guerra que emprendieron por allá,
yo me quedo en el letargo sin saber qué pasará,
más vacía y yo esperando entenderte un poco más...