Yo no soy la arena, soy el mar,
camino de rodillas ante el sol,
me pierdo en el azul de la alborada,
jugando con la brisa del dolor.
Las olas renacientes con su espuma,
se vuelcan rozagantes ante mí,
trayéndome en sus alas a la luna,
que vuelve con la bruma a relucir.
Si dejo tras las huellas la canción,
que canta entre la brisa y el amor,
la tarde que se esconde entre el solar,
las almas que se pierden en el mar.
Si tocas el reverso de mi pie,
y firmas en su planta tu canción,
me cuentas que algún día yo te amé
y juntos dibujamos la ocasión.
Más tarde en el ocaso ya se va,
más noche tras la noche ya no está,
si vuelvo a regalar la embarcación,
que triste esta sirena no tocó.
Y cantan en las rocas mi querer,
golpeando a la orilla del amor,
se esconden y no quieren renacer,
trayéndome a mi pecho la ilusión.
Que llora en la playa, la esperanza,
que espera a su llegada el fin,
que siente que el amor quizá no alcanza,
para dar eternidad a un fin.

aun en la penumbra de la noche.
en la nota , sin cancion.
en la silenciosa soledad.
yace el recuerdo , yace el amor.
...
no lo vez.
lo sientes.
chiquita, que la paz, este en tu corazon.