No aguardes más en la espera del silencio
si en esas noches no sales tú
en tus tristezas, melancolías y recuerdos
si en las penumbras está tu luz...

Si en esa espera que no evoca los recuerdos
se nos aisla un segundo de dolor
y nos atiende el testaferro del silencio
para pactar al castigo de tu voz...

No llames más a la brisa pasajera
que nos aisla en la dulzura del adiós
no hables más de aquellas tardes de belleza
que caminamos en la inocencia del amor...

Quizá la muerte nos llegue de sorpresa
quizá el ocaso se muera otra vez
y la amargura de los labios se haga eterna
y la nostalgia nos aisle otra vez...

Para decirnos la enseñanza del dolor
para traer rapsodias a la vida
y no se callen las magias de lo incierto
que no sabremos si curarán la herida...