Cruzando la frontera misma entre la magia y lo real
descubrí poeta amigo que el amor es inmortal,
ya no hubo un milagro por el cual la redención
de las almas y los labios se acusaran de perdón...
Sólo fue un laberinto y zurcando por la piel
me encontré con el recinto que jamás imaginé,
me quedé allí pensando y en el fondo descubrí
que aquel hielo de mentiras ya su nido tuvo fin...
Sin embargo tras el pacto del silencio y el dolor
presentí aquel infarto que mis miedos avistó
y soñando con la noche que el destino no logró
me quedé aquí pensando en el reencuentro o el adiós...
Y las tardes son hermosas y el ocaso llora más
más no evoca las tristezas de un pasado irreal
que murió por las premisas, por el odio y el rencor
y evocó las peripecias de un instante que murió...
Cómo no encontrar al tiempo y sanearlo en la verdad
como no aclararle al mundo que no fue más que maldad
que los buenos sentimientos sucumbieron al olvido
y que el amor aun más incierto se perdió junto al destino...
Si es así poeta amigo hoy yo quiero confesar
que es felicidad etérea la que vivo hoy sin más
que una espina de tristeza que el pasado me dejó
y que aún en los rincones se hace honda en la razón...
Y me trae aquellas sombras
y me evoca aquel recuerdo
y es entonces cuando pienso
si es acierto lo que he hecho...

Recuerda…
Recuerdos…
Que nos unen,
Que nos matan
Evoco aquel antaño
De un pasado que persigue…
Nuestro presente, los revive
Nuestro futuro, los aleja…
Tan solo queda el rastro
Sangra la cicatriz.
Gritos ahogados
Sentimientos anestesiados,
Solo las mascaras, soportan,
Aquello que parece realidad…
Del seol, descendió dante a buscarte…
Porque ya las palabras, cambiaron de lenguaje
Mas aquel mismo espíritu sigue allí…
Amada victoria,
De esta vida, de la otra…
Hasta cuando haz de callar..
Se acerca el tiempo, de enfrentar.